El unidor de sombras




¡Cómo me divierto el día que me toca seguir a este personaje! Casi todos piensan que soy un creador y me llaman “narrador omnisciente”, pero se trata únicamente de un trabajo como otro cualquiera, eso sí, disfrazado de invención. Bueno, a lo que iba, hoy me toca el unidor de sombras.

Es sábado. Hace un día espléndido. Se ha levantado hacia las 9 h. y dos horas más tarde ha salido a la calle con la máquina fotográfica y se ha plantado en la esquina de su casa a esperar. Ahí va su primera víctima, está aguardando a que cambie el semáforo, entonces él enfoca y clic, foto, foto al suelo claro, a la sombra, una sombra alargada en la que las piernas parecen dos palos que sostienen, como si de una lámpara se tratase, una falda plisada. – Bueno, ya tengo una- piensa el unidor y se desplaza hasta esconderse detrás de una caseta de la “once”, el tercero que se acerca es su objetivo y el de la cámara, clic, otro más, -¿tres piernas?- se pregunta. No, tonto, la tercera es un bastón. Lo encuentro un poco raro. Le he observado varias veces y normalmente hace fotos sin pensárselo dos veces. Hoy actúa de forma diferente. Ha estado cuarenta y cinco minutos detrás de la caseta de la “once” y sólo ha hecho la foto del tercer buscador de fortuna. Entre una cosa y otra, la una de la tarde. -¡Qué sombras más feas!- piensa, busca y busca y todo lo que encuentra son figuras chaparritas, en las que apenas se distingue nada interesante, aun así no puede resistirse y, sino me he descontado, ha disparado dos veces más su cámara. Está desmoralizado, por eso se cuela en un jardín y allí se come un bocadillo y luego se tumba sobre su propia sombra, esperando que pase este sol de justicia, este sol que nos deja a todos a la altura del suelo, para el arrastre.

La tarde le proporciona nuevas perspectivas. Camina lento hasta llegar a un monumento conocido, se acomoda en un banco que hay delante de él, y espera la llegada de los turistas. Las sombras ahora empiezan a extenderse como si buscaran alejarse de su proyector y el unidor dispara: mujer con pamela voladora, chico con cámara fotográfica y gafas, japonesa con paraguas…Bueno, por hoy es suficiente, parece decirse, porque de pronto se ha levantado y ha iniciado el regreso a su casa. Una vez allí se ha encerrado en el cuarto oscuro para revelar las fotografías de hoy y añadirlas a su colección. Yo me retiro. Volveré mañana.

Domingo, y yo trabajo.

Se ha levantado de muy buen humor, por lo menos no ha madrugado y me ha permitido que yo hiciera lo mismo. Después de desayunar ha tomado todas sus fotos de oscuridades y las ha extendido en el suelo, entonces pacientemente ha empezado a combinarlas, ha ido formando familias sombrías, unas buscándose, otras huyéndose, pero todas en movimiento. Ha estado así horas y horas. Cuando por fin las ha casado todas, las ha recogido uniéndolas con un clip y ha salido a la calle, hoy sin su cámara, a pasear, pisándose divertido sus propios pasos. Yo ya no tengo nada más que contar así es que os dejo hasta la próxima.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Beatriz

El anillo

Ella