Observándose




! ¡Otra vez observándose! Mira que llega a ser pesada. Que si le ha salido una arruga nueva, que si se le empiezan a ver las canas, que si el cutis está sucio y tiene que hacerse una limpieza. En fin, el cuento de nunca acabar. Sólo cinco minutos en el lavabo serían suficientes y, sin embargo, ella se pasa media hora. Por suerte tiene que ir a trabajar y deja paso al resto de la familia.

Está alterada. Cada día pasa más tiempo en el baño. Hace una semana que escribí las líneas anteriores. Hoy se ha pasado 45 minutos castigándose. No sé si decidirá algo, quizás si se hiciera la cirugía estética la familia podría dejar de padecer los retrasos matinales, pero en fin es ella la que tiene que decidirlo. Su humor es cada día más agrio y eso afecta a su aspecto físico, aunque ella no parece darse cuenta. Pero cualquiera le dice algo...

Estoy desesperado, me está amargando a mí también. Ahora lo único que miro son las arrugas, las cicatrices, las espinillas, las canas, voy a volverme loco. Ya no consigo ver a nadie guapo, todo el mundo me parece un adefesio.

Llevamos dos meses así. En casa todos estamos de un humor de perros y no conseguimos mirarnos a los ojos. Yo estoy convencido de que cuando menos me lo espere ocurrirá algo y eso impide que me relaje. Por suerte de vez en cuando llega la oscuridad y entonces sí, entonces consigo descansar, dejar de pensar, dejar de mirar.

Hoy se ha levantado hecha una fiera. Sin ni siquiera dar los buenos días ha corrido al lavabo, ha cogido un frasco de vidrio de la estantería y sin darme tiempo a reaccionar me lo ha lanzado

¿Cariño? ¿Qué ocurre?

Nada grave. Es que se me ha caído un frasco y se ha roto el espejo del lavabo.

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